Actividad
Cuando te sientas preparada…
Te invitamos a conectar con tu cuerpo sintiéndote en el aquí y el ahora:
- Toma un par de respiraciones profundas, inhalando y exhalando.
- Recuerda que todo lo que aparece en este momento merece ser honrado.
Nos preguntamos, ¿de qué forma podemos beneficiarnos de las afirmaciones positivas?
Las afirmaciones son frases que nos permiten identificar aquello que nos encanta o queremos aprender a amar de nosotras mismas, nuestras vidas y nuestros entornos. Cultivar un diálogo interno positivo es una de las herramientas que puedes aplicar para desarrollar y fortalecer tu autoestima, dignidad y sentido de pertenencia. Las palabras son poderosas, por eso la integración de una práctica centrada en expresarte a ti misma de manera afirmativa y amorosa ayuda a desafiar e incluso superar los patrones de autosabotaje y pensamientos negativos. En este sentido, las afirmaciones pueden servir como un recordatorio de dónde observas o te gustaría observar cambios en tus pensamientos, comportamientos o hábitos, ya que el poder que tienen se arraiga en la repetición de decirte las afirmaciones positivas que has creado para ti y sobre ti.
¿Cómo se redacta una afirmación positiva?
Las afirmaciones son recordatorios profundamente personales de la bondad, el valor, la belleza y las capacidades que viven en ti. Aunque puedes encontrar listados de afirmaciones en Internet o al conversar con otras personas, las prácticas más efectivas se sostienen en afirmaciones elaboradas solo por ti y que estén relacionadas con tu persona, tus objetivos personales y los objetivos que tienes para tu proceso de sanar.
Para comenzar, te invitamos a dedicar tiempo a escribir o pensar en las siguientes preguntas: ¿En qué ámbitos de tu vida te gustaría sentir mayor optimismo y mejor ánimo? ¿Cuáles son algunos pensamientos negativos que te suelen surgir sobre ti misma o en relación con distintos ámbitos de tu vida? ¿De qué forma te minimizas, desestimas, criticas en exceso o insultas?
Redacta al menos una afirmación positiva
Una vez que te hayas familiarizado con los principios de las afirmaciones positivas, prueba a redactar al menos una afirmación que sientas tuya. Si estás creando una afirmación por primera vez, una opción podría ser escoger una de las autocríticas o pensamientos negativos que habías identificado anteriormente como un punto de partida.
Anota uno de los pensamientos negativos que te vienen a la mente. ¿Cómo podrías transformar ese pensamiento en una afirmación que te levante el ánimo? Si, por ejemplo, te suele surgir el pensamiento recurrente “Siempre me equivoco,” quizás podrías crear una afirmación como “Soy capaz y cuento con experiencia.” ¿Qué afirmación se te ocurre que puedes decir a ti misma para contrarrestar alguno de tus pensamientos negativos?
Intenta empezar cada afirmación en primera persona, ya que son frases para ti y sobre ti. ¡Afírmalo y afírmate activamente!
También te sugerimos usar el tiempo presente. ¡Decrétalo en el aquí y el ahora! Para ello, usa la afirmación para nombrar claramente lo que quieres ver en ti o en tu vida como si ya existiera. (Se recomienda no iniciar la afirmación con frases en futuro, como “Tendré…” o “Quiero…”).
Es importante mantener el tono positivo; cada vez que redactas una afirmación, concéntrate en lo que te estás decretando. Por ejemplo, en lugar de escribir “Ya no tengo pensamientos negativos,” la invitación es que consideres una redacción más afirmativa, como “Sostengo un diálogo interno positivo constantemente.”
Otra recomendación sería enfocarte en frases sencillas y concisas, en el sentido de que puedas recordarlas fácilmente y repetirlas como un mantra.
Por último, podrías decirlas en voz alta. No te preocupes si al inicio se siente extraño. Intenta no juzgarte ni criticarte, trata de ser comprensiva contigo misma. Con la práctica, te acostumbrarás y te sentirás cada vez con más confianza de repetirla. Quizás, para que se vuelva más natural, podrías buscar distintas maneras de integrar la práctica de vocalizar la afirmación en tu rutina diaria.