Tu santuario personal

Tu santuario personal

La intención de esta práctica se enfoca en…

La intención de esta práctica se enfoca en…

brindarte apoyo para desarrollar una herramienta nutritiva para tu resiliencia. La creación de un santuario personal te permite ver claramente algunas estrategias a las que puedes recurrir cuando necesitas enfrentar y disminuir la desregulación.

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¿Cómo me preparo?

¿Cómo me preparo?

Antes de comenzar…

Te recomendamos tener a la mano los siguientes materiales:

  • Un cuaderno u otro soporte para tu santuario
  • Algo para escribir
  • Una música que te traiga calma o aromas con los que te gusta enriquecer tu espacio

Elige un lugar cómodo al aire libre o en un espacio cerrado donde te sientas libre para expresarte. 

Te invitamos a minimizar las distracciones tanto como te sea posible:

¿Qué te suele distraer? ¿Cómo podrías minimizar las distracciones para concentrarte en la siguiente actividad? Quizás podrías apagar las notificaciones y los recordatorios de tus dispositivos, avisarles a las personas con quienes compartes espacio el tiempo que necesitarás para esta práctica o mantener la puerta cerrada para estar a solas. Te recordamos que, si aparece un ruido o algo que distrae tu atención, ya sea externo o interno, la invitación es traerte nuevamente al momento presente y mantenerte consciente de ti y de la continuidad de la práctica.

Actividad

Actividad

Cuando te sientas preparada…

Te invitamos a conectar con tu cuerpo sintiéndote en el aquí y el ahora:

  • Toma un par de respiraciones profundas, inhalando y exhalando.
  • Trae tu atención consciente al cuerpo y nota cómo te encuentras emocionalmente. ¿Cómo están tus pensamientos? ¿Qué otra sensación percibes en ti o a tu alrededor? 
  • Recuerda que todo lo que aparece en este momento merece ser honrado. 

Nos preguntamos: ¿para qué crear un santuario personal?

Estas prácticas tienen la intención de ayudarte a volver a tu centro como una forma de autorregulación. El santuario personal te permite llevar la atención consciente a tus necesidades a fin de implementar herramientas que te ayuden a acceder un estado de calma antes de perder el control de tus comportamientos y pensamientos. 

Comencemos

Podemos partir de algunas preguntas para reflexionar: ¿Qué observas en ti cuando sientes angustia? ¿Qué señales emocionales o alertas físicas reconoces en ti misma? Escribe un primer apartado de tu santuario con la frase «Mis señales». Dedica un momento a responder a la siguiente pregunta: ¿Qué sensaciones físicas percibes cuando te estás enojando o te sientes mal? ¿Cuáles son los pensamientos o temáticas más comunes que aparecen cuando estás molesta o cuando te sientes agobiada? Anota las respuestas que te vengan a la mente. En un segundo apartado o página, escribe la frase «Redes de apoyo». Tómate un tiempo para nombrar a las personas, lugares, otros seres vivos o cosas que te ofrecen apoyo cuando sientes angustia. Te sugerimos pensar en tres personas cuya presencia te brinda calidez y atención al acompañarte a procesar las emociones o las situaciones que enfrentas. Esas personas podrían conformar tu red de apoyo. Anótalas en tu lista e incluye formas de ponerte en contacto con ellas. También puedes incluir aquellos lugares o seres que te dan comodidad y apoyo cuando necesitas regularte: un parque, un animal, el árbol que más te gusta o algún lugar en tu patio. 

Titula la siguiente sección «Menú de autocuidado». ¿Qué cosas te vienen a la mente que podrías hacer para sentirte más tranquila o en calma? Aquí sería bueno anotar algunos comportamientos que te sean accesibles para accionar sin generar más estrés, es decir, que no requieran tanto esfuerzo. 

¿Cuáles podrían ser algunos ejemplos de estrategias para ayudarte a sobrellevar el estrés o para crear un espacio de autocuidado? Quizás salir a caminar; contar desde 10 hacia atrás; tomar distancia física entre tu persona y la persona o la situación que te hace sentir mal; encontrar un momento para el juego no competitivo; leer o escuchar música; colocar una mano debajo de un chorro de agua fría; enjuagarte la cara con agua fría o balancearte y mecerte.

En la última sección, te invitamos a redactar una frase que describa cómo acceder a un estado de calma y que puedas leer o decir en voz alta. La idea es que esa frase sea un recordatorio o una afirmación de tu propósito de sanación, o podría conformar algunas palabras que te ayudan a volver a tu centro.

Momento de conexión consciente

Momento de conexión consciente

Para volver a conectarte con tu cuerpo y traer la consciencia al presente, te invitamos a tomar un par de respiraciones, inhalando y exhalando. Dedica un momento a agradecerte por haber realizado esta actividad el día de hoy. 

Invitación a integrar

Si resuena contigo, puedes transformar este ejercicio en un auténtico santuario personal de referencia al colocarlo en un lugar de fácil acceso para ti cuando necesites volver a él.

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