Actividad
Cuando te sientas preparada…
Te invitamos a conectar con tu cuerpo sintiéndote en el aquí y el ahora:
- Toma un par de respiraciones profundas, inhalando y exhalando.
- Trae tu atención consciente al cuerpo y nota cómo te encuentras emocionalmente. ¿Cómo están tus pensamientos? ¿Qué otra sensación percibes en ti o a tu alrededor?
- Recuerda que todo lo que aparece en este momento merece ser honrado.
Nos preguntamos: ¿para qué crear un santuario personal?
Estas prácticas tienen la intención de ayudarte a volver a tu centro como una forma de autorregulación. El santuario personal te permite llevar la atención consciente a tus necesidades a fin de implementar herramientas que te ayuden a acceder un estado de calma antes de perder el control de tus comportamientos y pensamientos.
Comencemos
Podemos partir de algunas preguntas para reflexionar: ¿Qué observas en ti cuando sientes angustia? ¿Qué señales emocionales o alertas físicas reconoces en ti misma? Escribe un primer apartado de tu santuario con la frase «Mis señales». Dedica un momento a responder a la siguiente pregunta: ¿Qué sensaciones físicas percibes cuando te estás enojando o te sientes mal? ¿Cuáles son los pensamientos o temáticas más comunes que aparecen cuando estás molesta o cuando te sientes agobiada? Anota las respuestas que te vengan a la mente. En un segundo apartado o página, escribe la frase «Redes de apoyo». Tómate un tiempo para nombrar a las personas, lugares, otros seres vivos o cosas que te ofrecen apoyo cuando sientes angustia. Te sugerimos pensar en tres personas cuya presencia te brinda calidez y atención al acompañarte a procesar las emociones o las situaciones que enfrentas. Esas personas podrían conformar tu red de apoyo. Anótalas en tu lista e incluye formas de ponerte en contacto con ellas. También puedes incluir aquellos lugares o seres que te dan comodidad y apoyo cuando necesitas regularte: un parque, un animal, el árbol que más te gusta o algún lugar en tu patio.
Titula la siguiente sección «Menú de autocuidado». ¿Qué cosas te vienen a la mente que podrías hacer para sentirte más tranquila o en calma? Aquí sería bueno anotar algunos comportamientos que te sean accesibles para accionar sin generar más estrés, es decir, que no requieran tanto esfuerzo.
¿Cuáles podrían ser algunos ejemplos de estrategias para ayudarte a sobrellevar el estrés o para crear un espacio de autocuidado? Quizás salir a caminar; contar desde 10 hacia atrás; tomar distancia física entre tu persona y la persona o la situación que te hace sentir mal; encontrar un momento para el juego no competitivo; leer o escuchar música; colocar una mano debajo de un chorro de agua fría; enjuagarte la cara con agua fría o balancearte y mecerte.
En la última sección, te invitamos a redactar una frase que describa cómo acceder a un estado de calma y que puedas leer o decir en voz alta. La idea es que esa frase sea un recordatorio o una afirmación de tu propósito de sanación, o podría conformar algunas palabras que te ayudan a volver a tu centro.