Actividad
Cuando te sientas preparada…
Te invitamos a conectar con tu cuerpo sintiéndote en el momento presente:
- Toma un par de respiraciones profundas, inhalando y exhalando.
- Recuerda que todo lo que aparece en este momento merece ser honrado.
Cuando te sientas enraizada y en conexión contigo misma, comenzamos:
Nos preguntamos: ¿por qué practicamos un diálogo interno afirmativo?
Esta actividad te brindará un espacio para observar y reconocer las palabras que usas al hablar de ti misma, de otras personas y del entorno que te rodea. La manera en que te ves se refleja en la forma en que te hablas a ti misma y la forma en que hablas de ti.
Entendemos que este es un tema sensible y que procesarlo podría ser desafiante. Por eso, te invitamos a cuidar de ti siempre que lo necesites y a ser paciente contigo misma en el desarrollo de este trabajo.
Antes de comenzar con la guía de los siguientes ejercicios, quizás te gustaría poner una música para acompañarte en este recorrido.
Parte 1: Asociaciones
Te invitamos a revisar el listado que viene a continuación. ¿Qué sucede en la mente y en el cuerpo al leer estos conceptos? El ejercicio se trata de estar presente y observar las sensaciones que aparecen, sin la necesidad de hacer nada.
Ocho conceptos
- Autorreconocimiento.
- Límites autoimpuestos.
- Sentido amoroso del autocuidado.
- Creatividad propia.
- Alegría personal.
- Paz interior.
- Sentido del propio placer.
- Confianza en una misma.
Ahora, en tu cuaderno, escribe cada concepto.
Luego, escribe lo que te viene a la mente cuando piensas en ti misma en relación con cada uno de ellos.
Dibuja un círculo alrededor del concepto que, para ti, más se destaca de la lista.
Te invitamos a reflexionar sobre ese concepto. ¿Qué estás observando en ti? ¿Qué se te aparece en este instante? Escribe lo que percibes en la hoja.
¿Qué áreas de tu vida se beneficiarían si incorporaras más de este concepto a tu vida?
Parte 2: El frasco de la autoafirmación
- Nombra diez cualidades que creas tener. ¿Cómo te describiría una amiga o un ser querido? ¿Qué aspectos positivos destacaría de ti? Quizás tu sonrisa, sentido del humor o dedicación al ayudar a otras personas. ¡Recuerda que ningún reconocimiento es pequeño!
- Recorta la hoja de papel en diez trozos pequeños o más, y escribe una cualidad en cada uno de ellos.
- Cuando hayas terminado, dobla cada afirmación y colócala en el frasco.
En el andar de tu proceso de sanar, la invitación es que puedas seguir agregando afirmaciones a tu frasco en la medida de que vayas reconociendo cosas de ti que quieres agradecer y celebrar. Y, por supuesto, ¡no se te olvide sacar un papel de tu frasco con frecuencia!