Los desencadenantes emocionales y las respuestas del sistema nervioso

Los desencadenantes emocionales y las respuestas del sistema nervioso

La intención de esta práctica se enfoca en…

La intención de esta práctica se enfoca en…

comprender mejor las respuestas del cuerpo y del sistema nervioso frente a un desencadenante emocional. Quizás no seas activamente consciente de que tu cuerpo siempre está buscando sentirse seguro. Por eso, cuando te encuentras en un proceso con la intención de recuperarte de las experiencias traumáticas vividas, es posible que notes que tu cuerpo interpreta cualquier situación o suceso que le recuerda una experiencia traumática como una alerta de peligro. Esa sensación amenazante de tu seguridad es a lo que llamamos desencadenante emocional.

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¿Cómo me preparo?

¿Cómo me preparo?

Antes de comenzar…

Te recomendamos tener a la mano los siguientes materiales:

  • Una hoja de papel (puedes usar una hoja de tamaño carta o de otro tamaño, siempre y cuando puedas doblarla a lo largo por la mitad)
  • Algo para escribir

Elige un espacio en el que te sientas cómoda para expresarte.  

Te invitamos a minimizar las distracciones tanto como te sea posible:

¿Qué te suele distraer? ¿Cómo podrías minimizar las distracciones para concentrarte en la siguiente actividad? Quizás podrías apagar las notificaciones y los recordatorios de tus dispositivos, avisarles a las personas con quienes compartes espacio el tiempo que necesitarás para esta práctica o mantener la puerta cerrada para estar a solas. Te recordamos que, si aparece un ruido o algo que distrae tu atención, ya sea externo o interno, la invitación es traerte nuevamente al momento presente y mantenerte consciente de ti y de la continuidad de la práctica.

Actividad

Actividad

Cuando te sientas preparada…

Te invitamos a conectar con tu cuerpo sintiéndote en el aquí y el ahora:

  • Toma un par de respiraciones profundas, inhalando y exhalando.
  • Te sugerimos posponer esta práctica si estás sintiéndote activada por cualquier desencadenante emocional. 

Cuando te sientas enraizada y en conexión contigo misma, comenzamos:


Un breve repaso sobre los desencadenantes emocionales:

El desencadenante emocional (trigger en inglés) se explica por la percepción corporal del peligro en el entorno, y también aparece como una respuesta a nuestro estado físico o emocional. Puede surgir de algo que hemos sentido en el pasado y se presenta como un vacío en el vientre o una sensación de miedo. Se puede relacionar con personas, lugares, aromas, sonidos o imágenes. En algunos casos, los desencadenantes se sienten como si brotaran desde adentro en forma de pensamientos o sensaciones. 

Los desencadenantes emocionales pueden surgir cuando enfrentamos una situación conocida o que percibimos como conocida. En este sentido, la reacción no es racional, sino más bien una respuesta que aplica lógicas de nuestro pasado a cuestiones nuevas. Es importante destacar que se presentan de forma única en cada persona, como si fuera una huella digital. Por tanto, debemos tratarlos con todo cuidado y no minimizarlos ni compararlos con las experiencias de alguien más. Lamentablemente, siempre habrá momentos en que puedas sentirte alterada; no obstante, puedes aprender a gestionar tu forma de reaccionar frente a un desencadenante emocional. 

Te invitamos a tomarte un momento para explorar, con cuidado y suavidad, un suceso que te hace sentir activada. 

Con el siguiente ejercicio, podrás explorar un momento específico en el qué te sentiste activada emocionalmente y observar la respuesta de tu cuerpo. Te invitamos a que elijas uno o varios incidentes con los que te sientas segura en la exploración, y que sientas la confianza de ser capaz de gestionar las posibles reacciones y sensaciones que pudieran aparecer. 

Cuando estés lista para comenzar, dobla la hoja de papel a lo largo por la mitad. 

En el lado izquierdo, sitúa el desencadenante emocional y, en el lado derecho, registra las respuestas que percibes en tu sistema nervioso. ¿Qué observas mientras piensas en el desencadenante emocional? Podrías concentrarte en un solo momento de activación a la vez. Otra opción sería transitar entre los diferentes momentos en conjunto y anotar las respuestas en cada situación.

Un ejemplo:

El desencadenante emocional: alguien hace una broma sobre la violencia sexual. La respuesta corporal: se aceleró mi ritmo cardiaco, sentí asco y tuve la sensación de desear salir corriendo.
El desencadenante emocional: el aroma de una comida que solía disfrutar mucho. La respuesta corporal: me pesan los hombros y se me revuelve el estómago.

Con el tiempo, el ejercicio de nombrar y observar las activaciones puede ayudarte a gestionar la intensidad que sientes frente a los desencadenantes emocionales. (Re)conocer las sensaciones corporales asociadas al desencadenante emocional te ayudará a gestionarlas de mejor manera. Intenta tener paciencia al explorar tu proceso de observación corporal. A veces necesitamos más tiempo para tomar contacto con las sensaciones que surgen del cuerpo.

Momento de conexión consciente

Momento de conexión consciente

Para volver a conectarte con el cuerpo y traer la consciencia al presente, te invitamos a dedicar un momento a sentir la respiración y agradecerte por haberte dado el tiempo y el espacio para esta práctica.

Invitación a integrar

A medida que sigues explorando con intención distintas formas de gestionar los desencadenantes emocionales, quizás te podría interesar volver a esta hoja de vez en cuando y darte cuenta de cómo cambian las respuestas de tu sistema nervioso con el paso del tiempo.

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